Esta sección de mi blog son actos en homenaje a...

Protagonizó entre otras películas “Hombre mirando al sudeste” y Ultimas imágenes del naufragio”. Este escrito fue publicado en el diario Pagina 12 en ocasión de su fallecimiento,en agosto de 1994,a la edad de 44 años.
“Los enfermos con creyeron en la muerte de Rantés…”
(“Hombre mirando al sudeste” 1986)
“Todos somos “enfermos terminales”.
La conciencia de esta verdad puede paralizar de miedo,o ayudar a tener una vida mas plena.
Hugo fue de estos últimos.
Aprendí mucho siendo testigo de su lucha.
“A mí me vá a salvar el arte” le oí decir tantas veces. Esa certeza le daba fuerzas para desarrollar una actividad que agotaría al más “sano” de los humanos.
Ese amor a la vida le permitió vivirla en el último tramo,con más goce y menos culpa que nunca.
“Estoy fantástico. He aprendido a vivir sin rencor y sin melancolía. Antes,por ejemplo, no soportaba la los atardeceres del domingo Ahora los agradezco…”
A Hugo Soto lo amaron y seguirán amando millones de personas en los lugares más dispares del mundo.
Robert Redford me dijo una vez: … “Es un actor de cine privilegiado. Porque con ese rostro se nace. Te envidio por haber encontrado un actor con esa máscara…”
Sin embargo, mientras era amado más allá del “cholulismo”,Hugo estaba encerrado en su propia cárcel,totalmente solo.
Hugo Soto fue un angel que para escapar del infierno de la realidad no tenía mas salida que el arte. Como tantos.
El la encontró.
Nos despedimos más o menos un mes antes de su muerte.
Estaba con una llamativa paz.
A veces cerraba los ojos y sonreía.
Quizás recordara. Quizás estuviera empezando a saber cosas que hasta entonces solo había sospechado.
Cuando salí de su departamento lloré por primera vez en todo este tiempo.
Lo que sucediera después de esa despedida sería solo una anécdota. Una noticia.
Eso que finalmente sucedió.
Los rituales sociales de la muerte siempre me fueron ajenos.
Sus otros seres queridos quizás entiendan por qué no presencié ningún “velorio”,ningún “entierro”.
Las cosas con Hugo han cambiado,pero no en el sentido que esas ceremonias querrían convencerme.
Si me resulta increíble la idea de que Hugo no vá a estar más,por algo será.
Hace tiempo sé que si estuviéramos más atentos a esas sensaciones, seríamos personas mas sabias y felices.
Y algún día esa nueva persona se enfrentará con una vieja película argentina, y sentirá una inexplicable emoción cuando un tal Rantés lo mire desde esa pantalla que es, hasta aquí, la más formidable arma para vencer a la muerte.
En eso no nos equivocamos Huguito.
Sé que con lo curioso que eras,no irías a perderte justamente ciertos “detalles” de tu “fallecimiento”.
Sé que te estás cagando de risa de los cables que hablan de la ”irreparable pérdida”, sé que debés estar puteando entre otros al imbécil de un “prestigioso matutino argentino” que llamó ayer por la tarde y le preguntó a mi secretaria si “conocía el diagnóstico” (sic).
Creo que supiste cuánto te quise.Y eso me permitió a mí tambien despedirme en paz.
Sé que sentiste el amor de tantos y que ese amor te dio paz en los difíciles momentos del “tránsito”.
Sé que estás sabiendo ahora de esto que escribo.
No en “el cielo”.
Acá no más.
Muchos,gracias a Dios, sabemos dónde es eso.
Tomate un descanso.Es jodido para los que te vamos a extrañar.
Pero no voy a cometer, a esta altura de mi vida, la torpeza de pensar que te has acabado.
Un beso.
Perra.
Basset Hound pura.
Maloliente , pachorrienta y seductora irresistible.
Un día descubrimos que cuando oía determinada música ( Vivaldi,Piazzola) se acoplaba acompañándola con su aullido melodioso.
En casa sospechábamos que en otra vida había sido cantante lírica.
Capaz de cualquier cosa con tal de que la quisieran.
Inclusive trabajar como actriz en una película mía.
Fue la perra cantora en “Pequeños Milagros” ( 1997).
En 2002 yo estaba viviendo en Stanford,California.
Recibí el llamado de unos de mis hijos desde Buenos Aires, contándome que Lolita se había quedado dormida.
Fue “fiaca” hasta para morirse.
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Lola con Antonio Birabent en "Pequeños Milagros"-------------
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Había trabajado en algunas de las películas que amaré toda la vida..
Era parte de lo mejor del cine del SigloXX.
Y así,”de pasada”, había protagonizado algunas de las mejores películas de la historia del cine argentino: “La mano en la trampa” de Leopoldo Torre Nilsson,
“Hijo de Hombre “ de Lucas Demare.
Personalmente recién lo conocí en el Festival Internacional de Montreal en 1991, donde yo competía con “El lado oscuro del Corazón” y él era jurado.
Ese fue uno de los festivales que recuerdo con más regocijo.
No sólo porque ganamos el Grand Prix si no porque se dio la muy feliz circunstancia de que pudiéramos viajar parte del equipo que participó en la película:
Marcela Saenz ,la compaginadora, Carlos Abbate el Director de Sonido, Hugo Colace el Director de Fotografía.
Parecía que de antemano sospechábamos que ese festival iba a ser uno de los acontecimientos cinematográficos más felices de nuestras vidas.
Y lo fue.
Todos nos hicimos amigos de Paco ,como si nos conociéramos desde hacía mucho.
Apenas estuvo frente a Marcela Saenz , Paco la sorprendió con un inapelable: “Que bonitas piernas tienes Marcela…”
A partir de allí en cada ocasión que nos encontrábamos ( siempre junto a la barra del bar, por supuesto ) Paco la ruborizaba haciéndole una entusiasta aclaración : …”Mira que todavía follo Marcela…”
El penúltimo día del Festival, previo al anuncio de los premios, todos nosotros decidimos irnos a la bellísima ciudad de Quebec, cosa de volver muy tarde en la noche y no soportar el rumoreo sobre los veredictos del jurado.
De regreso, pasada la medianoche , cruzábamos con mi esposa el lobby del hotel rumbo a los ascensores.
Nos detuvo el vozarrón de Paco que me llamaba desde el bar.
“Andá vos. Yo estoy muy cansada” me dijo mi mujer.
Yo no estaba muy seguro de querer ir. Presentía que Paco me iba a dar malas noticias.
Pero de ninguna manera podía ignorar una invitación de Paco, invitación que además olía a Black Label con poco hielo.
Apenas me acerqué a la barra, donde el único parroquiano era él , levantó su vaso y me dijo “Enhorabuena hombre…”
Esa noche ninguno de nosotros pudo dormir más que unas pocas horas.
Habíamos ganado un Festival de Clase “A” en el que la favorita era “Sofie” dirigida por nuestra admirada Liv Ulman, también presente en el Festival.
Al día siguiente,antes de la ceremonia, Paco y otro integrante del jurado, el prestigioso director chileno Miguel Littin, nos contaron pormenores de la discusión entre jurados.
Había dos norteamericanas que se oponían a que nos dieran el “Gran Prix” porque decían que “El lado oscuro del corazón” hacía la “apología de la prostitución”.
Paco y Littín se divertían mucho recordando la defensa vehemente que habían hecho de la película, argumentando que ellas no entendían por diferencias culturales, que “las putas eran las verdaderas musas de los artistas latinoamericanos…”(sic)
Unos años después me dí otro de esos lujos que me he dado en mi carrera,en este caso gracias a la comprensión y respeto profesional de uno de los mejores productores que he tenido: Omar Romay.
A pesar de no ser una co-producción con España ( que hubiera reducido los costos argentinos), Romay contrató a Paco Rabal para filmar “Pequeños Milagros” junto a Julieta Ortega,Antonio Birabent, y otro “grande”: Hector Alterio.
El reencuentro con Paco y disfrutar de su humildad y profesionalismo en el set, son otras de esas cosas que tengo que agradecerle al cine.
Cada vez que debía darle una indicación, yo no podía esquivar la emoción que me producía estar dándosela al actor de “Viridiana”.
Años después nos enteramos que Paco había muerto viajando en un avión,justamente regresando de otro festival de Montreal (2001) en el que lo habían homenajeado.
Cuando me reencontré con el gran amor de su vida, su esposa Asunción,me contó que había muerto a su lado, serenamente, tomándose un buen extra-brut , de regreso a casa.
De qué otra manera iba a ser?
Francisco Rabal-Julieta Ortega
Escena de "Pequeños Milagros" ( 1997)
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ELISEO DIEGO
Poeta.
Texto publicado en el Diario Página 12 de Buenos Aires
en ocasión de la muerte del poeta cubano Eliseo Diego.
Al viejo me lo imaginaba esperándola.
Sospechándola mujer,muchacha,con la esperanza de siempre: seducirla,enamorarla.
¿Por qué cambiar esa vieja costumbre ahora que todo está por cambiar.?
Como era previsible,teniendo en cuenta los inevitables tránsitos que unifican el destino de todos los seres que han nacido, al viejo cuerpo le llegó el momento de abandonar esta etapa de la vida.
Por eso dicen que Eliseo Diego murió.
El espíritu del jóven enamoradizo que lo habitaba,debe haber sentido un alivio.
Porque lo que a Eliseo más lo inquietaba, no era “el tiempo que le había crecido adentro” sino la incomodidad de ese jóven espíritu que lo había “poseído”.
Yo le oí decir que tenía la certeza de que un alma de 20 años se había apropiado de su viejo cuerpo y esa era la explicación de la incurable tendencia a enamorarse de muchachas que podían llamarlo “abuelo”,ocasionándole un melancólico dolor a ese espíritu jóven que, como defensa,solo atinaba a “soplarle” poemas al viejo, con la esperanza de que las muchachas entendieran lo que estaba pasando, y no se dejaran llevar por las apariencias.
De cualquier manera,alguien querido que se muere, nos deja con la innegable tristeza de sentir que, por lo menos por un tiempo,no volveremos a encontrarnos en algunas de las entrañables costumbres de las que gozamos al estar vivos.
Tomar ron y fumarnos un puro mientras hablamos de mujeres y de la muerte, como en este caso.
No podré hacerlo con esa apriencia física que llamábamos Eliseo Diego.
Esa “vestimenta” con la que muchos se acostumbraron a verlo “dejó de existir”.
De acuerdo.
Pero decir que Eliseo Diego,el poeta,se murió, es un error de información en las noticias como el que alguna vez le hizo sentir a mucha gente el temor de que Federico Fellini se hubiera muerto.
Son temas, por lo menos muy discutibles.
Estoy seguro de que cuando yo vuelva a su casa en La Habana,el espíritu del jóven liberado aparecerá apenas suene alguna melodía dulzona de Jose María Vitier, apenas descorche una botella de ron y encienda un puro.
Ya veremos de qué hablamos…
Pero sospecho que será inevitable que, en un momento de la noche,a esa alma jóven le aparezca cierta inexplicable nostalgia por aquel cuerpo ajetreado al que alguna vez le oyó decir:
“Conmigo se han de acabar esas formas de ver,de escuchar,de sonreir, porque son únicas en cada hombre; y como ninguna de nuestras obras es eterna,o siquiera perfecta,sé que les dejo a lo más un aviso,una invitación a estarse atentos.
A estar,mejor que estuve yo nunca,en lo que Dios nos dio en herencia”.
Eliseo Diego estuvo atento y pudo traducir para los demás parte de esa herencia.
Compartíamos muchos amores. Por eso lo amé.
Nos encontramos en ese lugar del corazón que se llama Cuba.
A él le interesaba la poesía que sirve para vivir.
A mí me pasa lo mismo con el cine.
Suficientes coincidencias que justifican que hoy me sienta triste,
No me creo lo de su muerte, pero sé que durante algún tiempo será complicado verlo.
Esta bueno que homenajees a la gente querida desde el corazon, obvio vos de que otra manera lo podrias hacer, no?
ResponderEliminarEstimado Sr. Subiela:
ResponderEliminarEn estos días he visto "El resultado...", "Despabílate amor" y "El lado oscuro..." Su lenguaje cinematográfico me lleva desde el llanto a la risa y desde el asombro al goce intelectual. Cuesta expresarlo aunque mi heramienta es el lenguaje. Sin duda, nada del mucho cine que he visto me ha calado tan hondo. No lo estoy eogiando, estoy agrdeciéndole por haber mejorado mi vida. Seguiré siguiéndolo.
Oscar d'Oliveira - S.M. de Tucumán